viernes, 30 de noviembre de 2012

La relatividad y el tiempo

La relatividad y el tiempo

Fernando Ravsberg / noviembre 29, 2012



Los dirigentes de Ministerio de Agricultura dicen que 4 años es muy poco

tiempo para cualquier cambio en ese terreno pero me cuesta creer que les

hicieran falta 48 meses para darse cuenta de que los campesinos tienen

que tener su casa dentro de la finca.



En una reciente conferencia de prensa nos anunciaron que eliminaron la

prohibición de construir viviendas en las tierras entregadas en

usufructo por lo que ya los guajiros no tendrán que vivir en la ciudad y

viajar cada mañana a su parcela para trabajar.



Ese laxo concepto del tiempo podría explicar por qué mantienen aún "en

estudio" el tema de la distribución y comercialización de los productos

agrícolas, monopolizada por organismos que durante medio siglo han dado

sobradas pruebas de su ineficiencia.



Los directivos no quisieron hablar del asunto, porque "no es el tema de

esta conferencia de prensa", dijeron una y otra vez. Sorprendente

negativa cuando gran parte de los campesinos consideran que ese es el

principal escollo de la agricultura cubana.



Los periodistas extranjeros les pusimos como ejemplo lo que está

sucediendo con la leche a la cual le bajaron los precios a una tercera

parte de lo establecido por el gobierno, utilizando argucias técnicas

difíciles de comprobar sobre la calidad del producto.



Pero los guajiros son muy pragmáticos y tienen años de experiencia en

lidiar con los burócratas, así que si no les pagan lo que se acordó

entonces la leche se va para el mercado negro, donde siempre hay alguien

dispuesto a abonar lo que verdaderamente vale.

A muchos campesinos les pagan la tercera parte de lo estipulado por la

leche.



Las carreteras son un buen termómetro de lo que ocurre, cuando el

gobierno comenzó a pagarles mejor desaparecieron los vendedores de

queso. Ahora han vuelto y en abundancia, están incluso en zonas que ni

siquiera son tradicionalmente ganaderas.



Pero los directivos de la cartera de agricultura nos aseguraron que la

reforma va bien, sin embargo se negaron a dar cifras sobre cuanto están

produciendo los nuevos campesinos, los 150 mil que acaban de recibir

tierras en usufructo.



Dicen estos especialistas que el desarrollo agrícola hay medirlo de

forma cualitativa no cuantitativa y hablan de "impactos", un galimatías

que parece armado con el único fin de no dar cifras que permitan medir

la efectividad del trabajo del MINAGRI.



El problema radica en que la gente no come "impactos" sino viandas,

verduras y carne. El único "impacto" que reciben es el de los precios de

los agro mercados, cada día más altos, tanto que el kilo de papas cuesta

ya U$D 2 en algunos lugares.



No es que falte comida en las calles, están llenos los agro mercados, se

multiplican los puestos de venta fijos y los carretilleros pregonan por

los barrios sus productos. Nunca desde que llegué a Cuba había visto

tanta comida y nunca esta había sido tan cara.



Parte de la explicación es que muchos campesinos evaden la

comercialización con el Estado por los bajos precios que este paga, las

demoras en hacerlos efectivos y la ineficiencia a la hora de recoger la

producción, lo que provoca grandes pérdidas.

El Ministerio de la Agricultura tiene cientos de miles de empleados, la

mayor parte de ellos en tareas burocráticas.



Por eso una gran parte de los alimentos producidos en Cuba se mueven

dentro de un espectro semilegal donde intermediarios y mercado negro

gravan los precios, ganando mucho más que los campesinos y desangrando

al consumidor.



Mientras esto vive la gente en la calle, los directivos del MINAGRI

siguen "estudiando" el tema de la comercialización, tal vez necesiten 6

o 7 años de análisis porque es un asunto más complejo que el de la

autorización para la construcción de viviendas en las fincas.



Cualquiera podría pensar que este Ministerio está compuesto por un

pequeño grupo de personas sobrepasado de trabajo pero lo cierto es que

tiene cientos de miles de empleados, el problema es que la mayor parte

están dedicados a labores burocráticas.



Tras la conferencia me quedé pensando en la teoría de la relatividad, 4

años son para la gente común 1460 días de lucha cotidiana por llevar un

plato de comida a la mesa. Evidentemente una cosa piensan los

funcionarios y otra los consumidores.



http://cartasdesdecuba.com/la-relatividad-y-el-tiempo/

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